Tomar un vuelo a la primera hora del día, viajar durante varias horas para ver a un cliente, cerrar un trato o ir a una convención y dirigirse de nuevo al aeropuerto para tomar el vuelo de regreso; era la historia de muchos empresarios y ejecutivos que sufrían a causa de estos desplazamientos corporativos, y es que antes los viajes de negocios implicaban múltiples factores de estrés, pero en los últimos años esto ha cambiado afortunadamente.