Durante los cinco siglos de dominio otomano, la nación búlgara mantuvo su lengua, la identidad y la religión en el imperio. La Bulgaria otomana, se consigue por la disgregación de los diferentes pueblos que formaban el segundo imperio búlgaro, situación que el ejército otomano aprovecha para conquistarlos. Este periodo fue largo, pero no se caracterizó por su buena gestión.

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La opresión era la característica principal del gobierno otomano, y esta fue también la principal causa la rebelión búlgara, unida a su mala política de gobierno. Bulgaria no existió como estado soberano desde el siglo XIV hasta finales del siglo XVII, pero el pueblo búlgaro siempre se ha sentido distinto y no una parte más del imperio. Como anteriormente se ha comentado el imperio otomano intenta implantar sus normas por la fuerza, y la religión puede ser uno de los casos más característicos. El Sultán turco decidió suprimir el patriarcado de la iglesia turca, dejando la gestión religiosa en manos del patriarca de Constantinopla. Lejos de controlarlos esta decisión provocó que los nervios se alterasen y que la iglesia búlgara se helenizara y dejase de realizar los ritos propuestos por el imperio. Este hecho causó una división social, los aristócratas que se habían helenizado fueron deportados o debían comulgar de nuevo con el islam, sin embargo, los campesinos mantuvieron su religión (cristiana ortodoxa) en su gran mayoría.

La gestión política de la región se dirigía desde Sofía por un  beylerbey que organizaba la labor de los sanjakbey que dirijían los , territorios más pequeños en los que se subdividía la región. A esto hay que sumarle la tierra que fue donada a los seguidores del sultán, tierras que gestionarían con total libertad, dependiendo únicamente del sultán.

Estas cuestiones consiguieron caldear poco a poco los ánimos de los búlgaros, que vieron en los rusos su única salvación, y así fue ya que consiguen vencerlos y firmar el tratado de Küçük-Kaynarca que permitía a Rusia proteger a los cristianos ortodoxos del Imperio otomano, ya que a pesar de todo seguían perteneciendo al imperio. Aunque se puede decir que la labor más importante que prestó Rusia, fue el renacimiento cultural y plantar el germen que logró despertar el nacionalismo búlgaro. Estas luchas fueron obteniendo sus frutos, poco a poco se fueron abriendo las primeras escuelas y publicar los primeros libros en lengua búlgara. También a nivel religioso se consiguieron avances, recuperando la liturgia contra la voluntad del Patriarca otomano. Pero nada esto era suficiente, y la tensión siguió aumentando, hasta aparecer el detonante principal, la llegada de numerosos refugiados musulmanes procedentes de los territorios conquistados por Rusia. <

Este hecho, provocó que los nacionalistas búlgaros comenzaban a organizarse en Bucarest, iniciándose así la lucha armada para la liberación búlgara, consiguiendo como resultado y gracias a la guerra ruso-turca que se denominase Principado de Bulgaria, autónomo del imperio otomano, pero no consigue su total independencia hasta el 1908.

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Como se denota en este texto, la época del imperio Otomano no es muy agradable para los búlgaros y su liberación es uno de los grandes hechos que marcan su historia.

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